Banana Yoshimoto en Un viaje llamado vida

 


2025 01 21

 

No me gustan los libros de viajes. Pero este no es un libro de viajes. Lo dice en el epílogo. Ella no sabe escribir ensayo, y lo escribe así, tal cual. Dice ella misma que, con errores, aunque yo no lo creo.

Escribir tus impresiones automáticamente, no es escribir mal, es dejar aflorar el sentimiento desnudo, sin el caparazón de la buena estética… o mala.

Yo estoy, hoy martes, cansadísimo. Mi semana viene de largo. Once días sin librar hacen mella a mi edad, y quedan otros tres, mínimo.

Además, han surgido varias vicisitudes en mi vida, y este libro me ha servido para apaciguarlas… Viajar a otras tierras relaja. No moverse del salón de tu casa con sus viajes, es sumamente relajante.

He tenido que ir a entrenar… Mi viaje particular… A los chavales de 17 a 22 años les trato como adultos, pero no lo son. Yo estoy empezando a madurar ahora, como Banana con su embarazo tardío.

Los paisajes cambian, las impresiones sobre las cosas y las personas cambian… Todos los días es un viaje, un aprendizaje, el mismo horizonte, pero con otros ojos, otra mirada. Igual a uno los viajes les ayudan, a otros un acontecimiento, un encontronazo, una comida bien preparada, una sobrina inesperada, una mala persona…

Viajar es estar dispuesto a mirar, a vivir.

Un libro para el que le gusten los libros de viajes, que termina en una personalísima introspección de la autora, casi sin querer… Su maternidad, su perro, su antiguo jefe, un té bien amargo…

Sencillo, japonés, floreciente… Calmante.

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