El fin de este canal
El fin de este canal
2025 01 08
Hoy me he levantado a las cinco de la mañana, sana
costumbre, incluso estando de vacaciones como estoy ahora.
Ando liado con el terror, la violencia gratuita y otros
reclamos filosóficos; gracias a la editorial Demeter, y su interés por
recopilar manuscritos sobre el tema. He leído un par de papers y he escrito
algo sobre el tema.
No sé cómo he vuelto a él. Mi historial desde ayer en
YouTube han sido Dragon Ball Z: Saga de Cell completa y Los Angeles Lakers vs
Dallas Maverick – Full Game Highlights.
He querido descansar, a eso de las siete, y me he visto como
perdía Lebron mientras tomaba mi segundo café del día, y al volver a la página
de inicio de YouTube me ha aparecido Ernesto.
Ernesto Castro ha sido un acompañante de mis siestas, de mis
ronquidos, de mis tardes de domingo, esas que nunca debieron de existir. Mi
soledad y yo han estado acompañadas de su verborrea intelectual, y con él he
ido acercándome a otros personajes, llámese Javier Gomá, Javier Santaolaya, su
padre Fernando, y otros tantos doctores e intelectuales foráneos.
De su pareja llegué a estar enamorado, luego les dejé
tranquilos con su ajetreo y sus disfraces.
El profesor de filosofía me ha recordado estos últimos años
que, sin tomar en cuenta a los sabios del pasado, no se puede escribir una
buena historia… En todos los sentidos, tanto personal como global, tanto
literaria como ensayística, tanto real como onírica.
El profesor de filosofía me ha hecho centrarme en la
historia bonita, es decir, no en los vencedores, sino en los vencidos.
La filosofía ha sido motivo de debate desde que le conozco,
también antes; pero en los últimos años se ha metido en política. Desde el 15
de mayo de 2011 se la ha querido retirar de la enseñanza, el motivo es obvio,
no es ahora el tema.
Gracias a Ernesto y su bibliografía no he cejado de quejarme
del sistema, la burocracia institucional ¡me la pela!, desde el respeto, pero
¡que la jodan!
Él, como buen filósofo, ha llevado sus enseñanzas a su
propia vida, esa historia de la que hablaba antes. Su novia no tiene estudios
superiores, y es una de las voces más consolidadas del feminismo en España, y
parte de Suramérica.
Él nos ha enseñado a no saltarse las reglas, y elegir el mal
menor. Como se ha dicho siempre de la democracia. Él será profesor, acatará el
sistema y en su tiempo libre seguirá filosofando. Seguirá escribiendo. Seguirá
deleitando a las musas del olimpo con sus intrépidos algoritmos verbales.
A finales del año pasado empecé una lista de reproducción en
YouTube con su nombre y su apellido: filósofo. Ojalá nos deleite con un
Naturalismo Genérico sistematizado. Ojalá siga estudiando a sus congéneres,
citando a Platón como si fuese el viejo amigo con el que se tomaba copas en la
universidad, o recordándonos pasajes del Ulises de Joyce mientras mastica un
torrezno en la presentación de su último libro de la trilogía platónica.
Supongo que todos los que nos hemos acercado hemos aprendido
algo. A no quejarnos tanto, a acercarnos a los clásicos, a separar el grano de
la paja; a ver que lo que es la paja puede ser grano en otra época, en otro
lugar, en otra dimensión cuántica.
Gracias por ser, por estar y por quedarte de aquella manera
entre nosotros. Sólo espero que la Luna te ilumine en tus noches de insomnio,
para nosotros te has convertido en mártir medieval, en clásico. Tu canal será
el Olimpo y el Hades a partes iguales.
Gracias Ernesto Castro, ojalá coincidamos en alguna
biblioteca, siempre bonitas ellas, para los pobres que vemos al ladrón en el
que monetiza la sabiduría. Al sofista, perdón. Que se puede insultar sin
ofender, eso también lo he aprendido de ti. Gracias.

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