Ottesa Moshfegh en Mi año de descanso y relajación

 


Ottesa Moshfegh en Mi año de descanso y relajación

 

2025 01 09

 

No me ha quitado el sueño, pero sí ha retrasado el desayuno, el almuerzo, la comida, y la cena me la ha hecho olvidar. Ottesa Moshfegh es buena, muy buena, hasta el final.

No es de esos libros que se quedan a medias, no, para nada. Ella apuntilla cada capítulo. Cierra la historia, la intrahistoria, y un pis en el baño hasta el final, hasta limpiarse el culo. Eso te hace tener el libro abierto hasta que terminas el capítulo. Y claro, luego quieres más.

Te puede parecer que sus personajes son variopintos al principio, pero no. Son tan reales que te familiarizas con ellos a cada salto mortal que dan. Los tienes que acompañar, no te queda otro remedio.

Moshfegh te les presenta desde la visión de la protagonista, y ella te cautiva. Te saca de quicio, te convence, asientes a sus delirios, les comprendes… En ningún momento la he llevado la contraria.

Manifestaría convencido, de que yo haría mi año de descanso y relajación, completamente distinto a la que ella me ha presentado; pero lo haría. No por el resultado, no os voy a joder el libro. Lo haría con el convencimiento que ella lo ha hecho.

Sus delirios, sus andanzas nos han pasado a todas. Su situación familiar no, pero sólo es una excusa necesaria para seguir la trama. Los acompañantes son tus vecinos, les tenemos delante pero no lo queremos ver, o no nos lo muestran.

Eso es este libro. Comparte las miserias de lo cotidiano, sin regodearse en el victimismo, ¡para nada! ¿Cuántos hemos tenido amigos que ya no? El otro día lo hablaba dando un paseo con... Son etapas de la vida. Yo tengo la suerte de hablarlo con los que tengo al lado, sino prefiero callar. Mi vida se parece mucho a la vida de la protagonista… ¡Vaya, me estoy confesando!

No quería llevarlo a lo personal, no quiero que sea mi manera de escribir ahora. Quiero distanciarme en la intimidad. Como ella, la protagonista.

Es verdad que estas cosas se viven en las grandes ciudades. Yo en Madrid, he tenido una Reva, un Ken, un Ping Xi, una doctora Tuttle y un Trevor cerdo hijo de puta… Todos en algún momento de la vida hemos sido tan débiles como ella, pero igual no siempre tan decididos al tomar decisiones vitales, como la prota.

¿Valientes? No es esa la palabra. Ella no es un ejemplo a seguir, para nada. ¿Pero, quién lo es, quién lo quiere ser?

La vida consiste en tomar decisiones, unas veces salen bien, otras fenomenal, otras ni fu ni fá y otras, simplemente, fatal. En el libro se presentan todos los casos, todos los enfoques desde el que va a medias, la que va de farol, el que va a por todas y, por supuesto, el que no se decide a dar el paso…

Emocionante, excitante, real, íntimo, intrigante y, sobre todo, fácil de leer.

Completamente recomendable, de diez.

 

 

 

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