¡Qué malas sensaciones!

 


2025 01 04

 

¡Qué malas sensaciones!

Vengo de jugar dos horas al baloncesto, con un descanso breve cada 20 minutos. Me duele la parte baja de la espalda muchísimo, el tendón derecho, las rodillas al levantarme del asiento del coche rechinan como una puerta de un cementerio abandonado…

Ahora, sentado frente al portátil, 50 minutos después de abandonar el pabellón, no tengo hambre y prefiero fumar un pitillo y pienso en tumbarme al terminar esta reflexión en alto.

¿Debo dejar de acudir a las canchas?

No lo voy a hacer. No sé si debo. Unos médicos me dicen que siga, mis amigos que lo dejé. sé que debo cuidarme más para no acabar sentado en una silla con ruedines para acercarme a por las recetas a la farmacia con 55 años.

Mi satisfacción mental, si se puede llamar así; viene dada por la mejor manera de socializar que conozco. En contraste, ayer estuve con dos amigos de toda la vida, y todo se ensombreció al entrar en un bar “de moda”. Las dos primeras las tomamos en la terraza, con el pasar de los transeúntes, con el jolgorio propio de las fiestas navideñas. Pero fue tener que gritar para seguir con la conversación cuando se me apagaron las ganas de más.

En una cancha no pasa eso. Cuanto más ruido, mejor. Cuanta más intensidad, cuanto más bullicio, mejora el juego.

Debo de seguir acudiendo a las canchas a jugar. Jugar, competir, no dejarse ganar… Alienta a mi otra parte que pide calma. Sin vivir no se puede escribir.

Recuperarse pronto depende más de mis malos hábitos, que del partido.

El deporte sin salud es recomendable. No os voy a contar todo lo que tengo diagnosticado. La salud resquebrajada por trabajos físicos poco agradecidos no debe ser un impedimento para acercarse al mundanal ruido de las canchas.

Yo soy de baloncesto, pero supongo que ocurrirá lo mismo en otros deportes de equipo.

Cuando todo duele, cuando el cuerpo queda dolido; algo se enciende en la espina dorsal, algo que en otras cosas me es difícil de encontrar.

Si el deporte sólo supusiera mejorar, como dijo un tal @robez_ un experto en el tema, que sólo hablaba de niños en minibasket; sería muy triste a mi edad.

No es que sea masoquista, creo en ello. Sudar, no dejarse ganar durante un par de horas al día, tenga las consecuencias que tenga, merece la pena.

Quizás dentro de unos años me arrepienta de estas letras que ahora escribo. No lo creo.

Voy a descansar de la mano de Ottesa Moshfegh, apropiadísimo el título de su último libro para mí: Mi año de descanso y relajación.

Dejaré el texto en barbecho antes de publicarlo, quizás en un par de horas no piense lo mismo.

Han pasado unas cuantas más, casi un día entero. Y ha habido baloncesto de por medio. Un partido de liga LEB Oro entre UEMC Real Valladolid Baloncesto contra Aircargobooking Ourense.

Una vez leídos los comentarios contra Lolo, el entrenador del Pucela; me ratifico en mi posición. La irresponsabilidad de los jugadores. Lolo no da oportunidades, pone a los más apropiados a su entender, y me parece completamente lógico.

Ayer perdimos porque jugamos con un equipo mejor que nosotros, que empezó a defender en la segunda parte, y nos ganó.

A pesar de nuestra buena conducta en ataque durante casi todo el partido, jugando con los interiores, buscando tiros liberados; la defensa flaqueó en el peor momento. Criticar al entrenador por la gestión de los últimos 27 segundos me parece muy fácil…

Al 3 del Pucela le hicieron falta en el bloqueo a un metro del árbitro, en el lado débil. Y Demers, el 16 debía haberse jugado la entrada a aro pasado. La jugada era buena, no salió porque un árbitro no se quiso mojar y un jugador no tomó toda la responsabilidad que le había dado su entrenador al cambiarle en el último momento por Puidet.

Quizás yo no le hubiese cambiado, ¿quizás? Tengo las estadísticas delante de mí, por amigos de la mesa. ¾ en tiros de dos para Puidet, 4/6 en tiros de tres para Demers… ¿Por qué no?

¿Por qué no sacamos (Pucela) desde el campo atacante tras el tiempo muerto? ¿Por qué no se sabía la jugada nuestro máximo anotador ayer, con el número 7, Wilson; e hizo un bloqueo de mierda por hacerlo a destiempo?

Lo he visto unas cuantas veces: https://www.youtube.com/watch?v=eivOuMrUqMI

Con poner “leb oro valladolid Ourense” sale. No me parece culpa de Lolo. Me parece culpa de los que estaban en la cancha. Una puerta atrás de Kovacevic nos habría dado el partido, pero se abrió a 9 metros tras la falta en el bloqueo a su compañero, estorbando la salida de Demers al triple, arrastrando a otro defensor…

Falló la ejecución, no la estrategia. ¿Falta de trabajo en entrenamientos? Ahí no me puedo meter, no conozco tanto. Lo que sé es que somos muy críticos en Valladolid, desde fuera, desde las gradas, desde casa…

Ayer hubo 5 jugadores con 10 puntos o más, y otros dos que fueron a celebrar el cumpleaños de uno de ellos … Eso no puede ser. Los porcentajes en tiro fueron decentes. 46.3% en tiro de 2, 50% en triples y 76.2 en tiros libres. Los del Ourense mejores, por lo tanto, era fácil que ganaran.

No me gustan las estadísticas, pero a veces, son fiel reflejo de lo que hay, otras no.

Hoy es día 6. Los Reyes pasaron de largo, pero destituyeron a Lolo, el entrenador del Baloncesto Valladolid. Mañana juegan la vuelta de cuartos de la Copa de España, creo que se llama, no lo voy a mirar… Ganamos de 2 en casa, toca salir a ganar.

La LEB Oro es deporte profesional, y como tal priman cosas de mayores.

Para mí, el baloncesto es y siempre será un juego, un entretenimiento. Sigo pensando que no era el momento, pero no voy a discutir.

Sin ser católico, pero sí educado en ello; el día de Reyes es sagrado. La economía no conoce de fechas… ¡Sí! Precisamente hoy, se ha mercantilizado como el día de los enamorados, el Black Friday, y demás… Lo penoso es que todo es economía, no respetan nada, si profanas esos días sagrados y los mercantilizas estás dentro del sistema, si los respetas estás fuera…

Yo llevo fuera mucho tiempo. También he regalado en Reyes a mi hermana, y he recibido la paga de mi mamá… Soy idiota en mi infraeconomía, lo que no quiere decir que me atenga a los dictados de la macroeconomía. Pero abdicar en esos dictados está en la mano de uno. No critico la decisión, está a la orden del día

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