Sawako Arisyoshi en Las dos rivales

 


Sawako Arisyoshi en Las dos rivales

 

2025 01 13

 

Es complicado no sorprenderse al leer a Sawako Arisyoshi en Las dos rivales.

La importancia de un título es fantástica. Quizás esa rivalidad es la protagonista para el editor, para las ventas, para el marketing.

Aquí se describe algo más. De hecho, muchas cosas más. Demasiadas cosas importantes como para fijarse sólo en la más natural.

La nobleza, las costumbres, la elegancia, el abnegado sacrificio, el progreso de la ciencia, el honor, el sacrificio, pero, sobre todo; ahora que lo recuerdo con un poco de perspectiva, el curso de los acontecimientos, el paso del tiempo, la espera.

La inmediatez es inevitable, pero todo lo que pasa antes y después de un suceso, que se podría describir igualmente como eso, inevitable; es lo que engrandece la vida, lo que la define.

A la autora se la define como la Simone de Beauvoir japonesa.

Volviendo al título. El original es simplemente: Hanaoka Seishu no Tsuma, es decir; la esposa del doctor Hanaoka. Eso es occidente no dice nada, o dice cosas muy diferentes a lo que puede significar en Japón. ¿O dice cosas, tan parecidas aquí como allí?

En vez de mostrar a la protagonista como esposa de, se la muestra como rival de.

En vez de menospreciar una vida por su dependencia de un hombre, se la subraya con un adjetivo incendiario, vital, casi bélico. Pero también compartido. No hay lucha, sin ese rival al que menciona en su plural.

¿Y el libro de qué va, de quién habla? De ella, ellas o de él… Mi respuesta, según por dónde le empieces a leer. Respuesta extraña.

Yo diría que su estructura es clásica, pero descabalga de la presentación, nudo y desenlace; y lo hace por los propios personajes. Esa es la magia de este libro. Ese descabalgamiento una vez leídas todas sus partes te hace preguntarte muchas cosas…

¿Por qué ese título? ¿Por qué no el original? ¿Por qué esa época? ¿Por qué ese lugar al otro lado del río?

Se sufre y se lee cada página, con ansiedad de saber más, aun sabiendo el desenlace de la literatura oriental… Lo natural, lo más natural del mundo.

La calma del paso del tiempo, resaltando las consecuencias inmediatas de cada paso que se da en ese irremediable vagar finito, sin olvidar su tránsito, su paseo, fijándose en cada detalle como si fuese un puñal.

Podría haberse titulado de muchas maneras. La utilizada, denota un sesgo; no lo critico, sólo lo advierto. A mí, particularmente, me marcó en la lectura.

La interpretación, la dejo en el aire. Un libro conmovedor, íntimo, tan natural como el deseo de vivir una vida plena, tan injusto como vivir una vida plena.

 

 

 

 

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