A dos voces

 


2025 02 18

 

Voy a volver a leer el Lobo Estepario. Lo he reservado para el 22 en ebiblio, así lo puedo leer cuando más me llenan los libros, sentado en mi Renault a las seis de la mañana, justo antes de la desidia de la rutina.

Igual me hace clavar un destornillador en el cuello a alguien para que despierte del letargo, o quizás cortar una mano con una radial al primero que cuestione mis proposiciones con insultos, improperios o tonos burlones.

Me han dado un pantalón nuevo talla M. No te entra ni a ti, ni a mi prima… Se creen que tengo 20 años por mi apariencia, porque ocupo mi puesto de trabajo sin excederme, porque no me pagan por ello… Una L de camisa, que me provoca muchas eles (arrugas incómodas) bajo mi axila… ¿En serio no ven que tengo casi 50 años? ¿No ven que peino canas? ¿No ven que hay un hombre que acaricia la jubilación, más que el primer sueldo de su vida?

Necesito encandilarme con el lobo… sin noches de lujuria, sexo, drogas y alcohol… Eso yo ya lo probé cuando era el momento para ello. Los cincuentones divorciados, amargados y puteros de ahora; no entienden que me paso por el forro de los cojones sus bravuconadas, que yo viví hace treinta años con más vitalidad, y por ello; multiplicadas por mil.

Bueno, que sigo estudiando un poco… Hoy no ha habido nada de lirismo literario. Tuve pesadillas, y a media tarde, quise solicitarte ayuda para escribirlo a dos voces, pero sino me hablas… poco puedo pedir.

Espero que estés bien, seguro que sí.

Sin más, un saludo enorme.

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