E. M. Cioran en Ejercicios negativos
2025 02 15
El espíritu de Cioran se impregna en cada párrafo que se
deja uno atrás en la lectura. Pareces vagar inmune ante su rechazo a la vida,
pero a la larga duele.
Mientes en tus reflexiones, exaltas atributos que retumban
los pasos agigantados que sin querer vas dando, se va inundando tu ira de
resquemor, escupes y vomitas con la mejor de tus sonrisas dibujada en tu
rostro.
Odias cada peldaño que te lleva al misticismo, acaramelando
el sendero que te acerca al Inframundo más perverso. Te haces insomne en el
letargo del día a día, sin cambiar tu ciclogénesis los párpados pesan, las
piernas se atrofian, el hogar se vuelve cueva caótica y laberíntica.
El roce de la rutina marca con heridas profundas tus
silencios. El lirismo es una ciénaga maloliente, pútrida; en la que ya no
encuentras palabras bonitas que dignifiquen tu paso por la vida.
Excelente sometimiento al realismo consentido por el paso
del tiempo. Sumergirse en Cioran es perder el sentido y alcanzarlo. Una metamorfosis
invisible que te deja seco, apalancado en un lugar tan triste como real, tan
inerte como vandálico, tan inexpugnable como diáfano.
Pide un respiro, y no de aire nocivo de ultratumba. Pide
reposo en el campo, vermú con buenos amigos. Pide ternura, solidez en el trato,
confianza en las palabras de otros, términos amables para banalizar las
cicatrices que deja, pide risas, bálsamo, ducha regeneradora que limpie el
sarcasmo, la voluptuosidad. Pide una lima que suavice las formas…
Pide literatura japonesa, pide Murakami, Banana Yoshimoto,
sintoísmo, velas, incienso y hasta la visita a un templo que purifique el alma
podrida que te dejan sus letras envenenadas por el desvelo atormentado.
He encontrado un estudio de Masaru Emoto, totalmente
distinto a Cioran… O quizás, el mismo ejercicio, pero hecho del revés.
Posiblemente el Mensaje del agua me reponga de tan terrorífica
descripción de la realidad.

Comentarios
Publicar un comentario