Günter Grass en La estatua

 


2025 02 16

Hoy, me veía saltando en el cementerio de alegría...

Pero a estas horas, de mañana. Cuando mi cuerpo está vivo, parcialmente dolorido, pero fresco y activo.

¡Me gusto por las mañanas! Aunque sea porque mi madre me haya sacado de la cama antes de tiempo para llevarla medicina "fuerte" para la gripe que quiere pasar sola.

Le he hablado, a la vuelta; a mi padre de ti. Se ha reído. Dice que soy un jeta, y que me joda porque no me hagas caso, que me lo tengo merecido...

He sonreído, inevitablemente, pero ya le he dicho... Mejor que pasar todo el día por ahí con los amigos y gastármelo en cubatas con demasiado hielo... 

Escribir cartas (mails), y buscar a la protagonista de La estatua, una tal Uta de Naumburg, de hermosura pétrea, de sonrisa diabólica...

Con la imaginación, y ya sentado en el salón, leyendo la historia que dibuja Günter Grass, de la estatua nórdica, me he visto de vuelta en el cementerio, contándole a mi padre lo ocurrido (en mi imaginación)... ¡Ha salido de su inerte piedra!¡Se ha hecho carne! ¡Ha bailado junto a mí! Por fin, su calor ha liberado mis venas de la niebla que las ahogaba, cristalizando su fluido... Ahora vengo a seguir bailando junto a ti, a contártelo... A que te rías de mí, conmigo, a que nos riamos. Un chato de vino, un brindis silencioso, y cada uno a sus asuntos; con una sonrisa dibujada en el rostro.

Que pena que a estas horas sigas dormida, sería un buen comienzo de domingo… Y después, cada uno a lo suyo…

 

Comentarios

Entradas populares de este blog

Inspirado en unos labios rojos

Mal sueño

Poder disciplinario