Lirismo apocado

 


2025 02 14

 

No me sale el lirismo. Será que la valentía de muchos me hace menospreciar aún más mi cobardía. Hoy la esposa de mi mejor amigo ha salido en la televisión con la ministra de Igualdad… No puedo estar más orgulloso, mañana me tomaré el vermú con ellos antes del partido.

Pero sigo teniendo cargado el Polar Vantage V para ti, no sé muy bien por qué. Quizás sea un modo de esconder mi cobardía, o quizás disimular mis ganas de tumbarme en un sofá a no ver nada, mi “miedo” a pasar el domingo por las tardes a solas. Esa nostalgia del perdedor que lee filosofía de los que no nunca se declararon filósofos así mismos por vergüenza…

Quizás por desmemoria, lo que me pasa a mí. Los renglones resbalan como gotas de agua, los párrafos no dibujan ningún tatuaje por mucho que los relea. Me parezco a un ave rapaz que planea en una tierra yerma, inerte; sin presa con la que saciar su hambre.

Las vistas son preciosas en la meseta. El mar amarillo y tierra me eclipsa 24 horas al día, siete días a la semana. ¿Cómo no desear la muerte? (efecto Cioran). La penumbra hace tiempo que ha caído, con una segunda lavadora y las sábanas cambiadas, perfumadas y mullidas para que mi cuerpo cansado se tumbe a soñar…

Llevo un par de años soñando contigo, porque sí. Porque fuiste la última piel que vi sonreír. Aunque no te lo creas, 2024 fue vertiginoso, virgen, inmaculado, mártir… No me arrepiento.

El lirismo se volatiliza en las corrientes del pasado. Me gusta meterme en la cama y soñar despierto con lo último que me dejaste ver, sino cojo un libro y leo, o escucho una clase magistral de un auténtico filósofo… El caso es soñar. Se podría decir que me he vuelto un idealista escolástico. Una especie de bufón para Hegel, un aniquilador de Kant, un platónico que encuentra en la nostalgia – fecunda de imaginación – su mundo de las ideas entronizado por una imagen que a veces se hace difusa, y que mi ingenio y fantasía hace renacer desde el más oscuro abismo. ¿Cómo no desear morir? Esta vez para hacer eterno ese idealismo clerical, mesiánico, místico. O acabar con él en el cénit de la iconoclastia, antes de perder la memoria de tu imagen (¿desnuda o sacrificada?).

Poco más puedo añadir. Ahora que no lees, ahora que leíste todo lo que tenías que leer… Yo estoy en mi pubertad literaria. Seguiré disfrutando de mi imaginación, planeando en la meseta con esperanza, buscando esos versos que aún me quedan en alguna exposición, algún concierto, algún encuentro inolvidable con mis amigos…

Seguiré mintiendo a mi corazón, es un remedio que no había encontrado nunca… y funciona. El celibato de la monotonía, la virginidad del que todo lo tuvo, el silencio del que gritó al propio silencio y obtuvo el eco más profundo de todos los tiempos.

Aún perdura la resonancia. ¿Cómo no desear morir?, y acabar con los acúfenos que padezco. ¿Para qué morir? Qué harían con el Polar Vantage, un par de pantalones de atletismo y unos calcetines de colores reservados para ti…

Pues eso… ¡Feliz San Valentín, o santas pascuas! Me apetecía verte un rato, y ayer y antes de ayer… Pero mi lirismo se escondió en cavernas demasiado oscuras para irradiar luz. El tiempo pasa.  

 

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