Luna Miguel en Ternura y derrota
2025 02 05
El paréntesis ha durado poco. Luna Miguel me regalado
demasiado poca ternura, y una derrota irreparable. De él sólo recuerdo la
palabra de auxilio: rojo. Perdón, de seguridad.
La palabra con la que los sumisos ceden al dolor, se olvidan
del placer, descienden al caótico mundo de la rutina…
Rojas se vuelven las nalgas tras los insistentes azotes…
Pero supongo que la ternura es el tema del libro, del drama,
de la puesta escena… Y yo hace tiempo que me perdí en pieles ajenas donde un
azote no significó más que el detonante que supuso la vuelta a una rutina que
no me gusta, ni me busca…
La ternura es un disfraz de puta, disfraz que dibujado en
palabras parece más tierno, más sincero, más auténtico, menos violento que un
vulgar azote.
…
Yo no me he embarcado en la derrota, es la consecuencia de
la ternura. Quizás sea la meta a la que estamos abocados los poetas del
bachillerato. Nos consumieron los sueños, las pesadillas de noches estrelladas
entre abrazos, alcohol y opio…
La derrota es el Olimpo de los poetas, la desangración
de besos, mordiscos, araños y susurros mal entendidos…
Que busque la victoria en lo que otros llaman derrota (los
seres humanos)… Me aleja aún más del mundanal ruido, del que, sin ser ajeno,
siempre; siendo poeta, he tratado de distanciarme.
Quizás Luna lo ha logrado

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