Takeshi Kaiko en Tinieblas de un verano
2025 02 05
No parece muy novedoso hablar de un estilo japonés rompedor.
Pero Takeshi Kaiko lo reitera en su Tinieblas de un verano, y
mucho. Sin capítulos, con grandes párrafos, interminables monólogos, y un final
a la altura de una historia de amor ambientada en una Alemania dividida, en un
verano abrupto, donde una mujer inteligente utiliza su cuerpo para regenerarse…
¿O un hombre es poseído por la naturaleza más resplandeciente, mientras se
sumerge en el sueño?
Esa búsqueda de un oasis en medio de una Europa en
reconstrucción, ese encuentro que hace ver el paso de la juventud a la madurez;
es sólo el detonante de una manera de contar que engancha. De su casa a la de
ella, de la calma buscada, a la imposible ausencia de sociabilidad en una
habitación de cristal de un campus universitario.
El paréntesis bucólico del lago, de la pesca, del lucio, de
las praderas donde hacer el amor es tan inevitable como pescar un resfriado
bajo un manto de lluvia helada. El regalo de la vuelta a la juventud con los
cuerpos arrugados, con las casualidades propias de la edad verdadera, del paso
del tiempo, de las experiencias pasadas que pisotean cualquier esperanza de
avanzar a los sueños…
“cuando un ejército es enviado a un país extranjero, termina
siendo como la hierba flotante, no tiene raíces, y por eso inevitablemente se
echa a perder” pp227
Quizás sea un posible resumen del libro. Dos asiáticos sin
nombre, un sueño revivido y la honestidad de la edad, como hilo conductor de
una historia para ser contada, porque las esperanzas, el camino recorrido hacia
la victoria de uno mismo sobre el resto, merece ser contado con la delicadeza y
la magia que rezuma cada página de este libro…
Extraño, pero recomendable. Tan romántico como un cuchillo
sin filo a la luz de una luna nueva…

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