2024 virgen

 


2025 01 06

 

Tras escuchar a Vetusta Morla en Días raros, os cuento mi secreto. 2024 fui virgen, inmaculado. El lado oscuro de mi cama no lo tocó nadie, algún día yo al darme la vuelta desesperado, o simplemente acalorado.

Mi racionalidad ha subido enteros. La pureza de mi sexo ha causado estragos en mi pulso, está bajo cero, algo por otra parte, tremendamente humano.

La amnesia se ha instalado en mi caparazón de madera, ha carcomido todas las bisagras, ha agujereado las vetas que lo sostenían.

Me ha salvado cartearme con un fantasma, un yokai inventado por mi imaginación… Un espejismo, reflejo del espejo roto en el que me pongo guapo. Un año chandalero, sin acercarme a ningún centro de estética barato para acondicionar mi aspecto. Un año de compras cero, como un libro que leí; donde, creo; el amor acaba mal…

Los abrazos han venido de amigas, entre cuarenta y siete años… Acercarme a algo más íntimo me ha sido denegado. ¿Por mí mismo? No lo creo, por mi pasado lujurioso sería más apropiado, más cercano a la verdad.

Mi mente sexuada al extremo por el algoritmo me ha jugado una mala pasada. Mi rapsodia bohemia me ha eclipsado en paraísos difusos frente al ordenador.

He conseguido dilapidar mi pasado en carpetas ordenadas, he conseguido acallarlo, encuadernarlo, para, con el tiempo, ser olvidado en cualquier estantería. Dante acabó en la cárcel, yo no soy tan abrumador. El sin fin de propósitos de un amor platónico ha tocado a su fin.

La realidad me ha saturado, me he escondido como el cobarde que soy, que siempre he sido.

A los cobardes no los quiere nadie, no son sexys, no son apetecibles. Es pronto para la amnesia, ahora que está todo inventado. Viajar a Marte me parece más cercano que ocupar el lado izquierdo de mi lecho.

Soporto la soledad con el abrazo de la escritura y la lectura, o viceversa. La música no me atrapa, me descoloca, me altera.

El amor abre fronteras, el mío construye barricadas. Mis impulsos son extraterrestres. La ucronía y la distopía se fue instalando en mi intimidad como las redes sociales… Aburridas, contando siempre lo mismo.

Oriente mi salva, sus historias encerradas entre dos tapas blandas, reivindican mi pasividad, mi autoconocimiento es profundo, letal, hipnótico, deslumbrante… a mis ojos.

Por un 2025 lleno de amor carnal…

Comentarios

Entradas populares de este blog

Inspirado en unos labios rojos

Mal sueño

Poder disciplinario