Luna ensangrentada

 




2025 03 14

Cuando los intelectuales dejen de ser judíos exiliados, apátridas; el mundo cambiará… ¿A mejor, a peor? Me ha saltado a la mente la posibilidad de que un imán (o guía espiritual musulmán) se ponga al frente… Pero voy a obviar esa posibilidad, por miedo a ella.

Los intelectuales actuales, por los que nos hemos venido instruyendo en los últimos siglos, eran o son judíos.

“Si se interpreta como una de las grandes religiones de la historia, el número de adeptos es especialmente escaso. Mientras el cristianismo y el islam cuentan con una población global del 31,2% y 24,1% respectivamente, el judaísmo ni siquiera se acerca; cuenta con tan solo un 0,2% de la población mundial (o lo que es lo mismo, alrededor de 15 millones de personas). Su huella, sin embargo, es especialmente profunda más allá de la pura cuestión de la fe: alrededor de un 25% –y hasta un 29% en el caso de Medicina– de los Premios Nobel han sido otorgados a intelectuales y artistas judíos.

La lista, de hecho, se sirve de algunos de los nombres que han impregnado las raíces más profundas de la historia: desde Baruch Spinoza, Moses Mendelsohn, Karl Marx, Sigmund Freud o Albert Einstein hasta Max Liebermann, Felix Nussbaum, Joseph Roth, Franz Kafka o Woody Allen. Así lo apuntaba el antropólogo Jesús Mosterín en Los judíos, donde señalaba, en relación a los galardones y otros éxitos, que «estadísticamente, la contribución intelectual promedia de un judío es cien veces mayor de lo que cabría esperar».

el sociólogo Jesús Mosterín: «Solo los judíos liberales o reformados, con la mente libre de ataduras ortodoxas, han hecho grandes contribuciones a la cultura universal». No es una afirmación casual ya que, tal como señala, de cada 100 de los considerados grandes pensadores judíos, más de 90 han vivido en el siglo XX. Son, entre otros, Karl Popper, Ludwig Wittgenstein, Hannah Arendt, Susan Sontag, Ernst Cassirer, Raymond Aron o Isaiah Berlin: casos que, al fin y al cabo, han dado forma al mundo que hoy habitamos.”

https://ethic.es/2022/10/por-que-el-judaismo-crea-tantos-intelectuales/

Volviendo a mi objeto de estudio estos días (la Escuela de Frankfurt), todos son “hijos de”, lo explica muy bien Stuart Jeffries en su Gran Hotel Abismo. Todos son privilegiados que gracias a sus “papis”, alojados en su ostentación, ese gran hotel que les protege; desde su atalaya pueden pensar, libres de toda herida, rasguño, ataque…

Pocos se enfrentan, casi todos huyen, pero su manera de huir es “intrínseca”, se envuelven en su persona y sin restricción de medios, analizan y buscan una salida a su aislamiento, por el rencor que sufren de los demás…

Pero si nos basamos en los datos. Esos “demás” son demasiados. No digo que lo que la mayoría dicte sea lo correcto. Soy cristiano por bautizo, no de fe. No creo que pensar en un paraíso ajeno a nuestra piel sea correcto. Creo firmemente en que la mística ha sido, y sigue siendo; demasiado poderosa.

¿Por qué sino se sigue leyendo el horóscopo? ¿Por qué se siguen retransmitiendo las misas en los canales estatales, autonómicos?

Estamos a punto de renegar la “muerte de dios nietzschiana” en las calles silenciosas de las ciudades españolas. Frente a los escaparates, también mudos; van a procesionar imágenes macabras (desde un punto de vista objetivo) a las que se va a rendir culto durante unos días. Imágenes talladas a mano, policromadas, de valor incalculable van a revivir una muerte anunciada, para luego hacerle resucitar en las almas de los fieles.

Esto dejará paso a la espera de las vacaciones veraniegas. Dejará las últimas lluvias del año, y aparcará guerras petrificadas, cambios climáticos, brechas salariales, aranceles abusivos para el libre mercado…

Todo se perdonará en esos días, para una vez resucitado, volver a pecar… Volver a vivir como seres mundanos que somos.

Los que rechacen ese milagro, no serán perseguidos, pero sí apartados en esos días. Se irán a la playa si hace bueno, limpiarán las barbacoas, arreglarán el patio para el verano mediante, viajarán a París, a Berlín, a Roma con precios desorbitados en los vuelos… Otros se ocultarán en el bosque, en riscos primaverales, en senderos renacidos; se apartarán de trompetas y tambores, de salves y rosarios…

Pero allí leerán a Kafka, a Zweig, a Arendt, a Rosa Luxemburgo… Mirarán las estrellas pensando en la chispa iluminada en Einstein, que esclareció la infinitud a nuestros ojos…

Nosotros, el resto de la humanidad, tenemos un lugar al que volver. Tenemos patria. Los judíos, el pueblo elegido por Dios; no la tiene.

Ayer dijo Trump que Canadá tenía una frontera antinatural, en línea recta. Israel también, dibujada por ellos.

¿Por qué todo el mundo los quiere lejos de sus fronteras, y sin embargo sus enseñanzas, advertencias; están tan presentes en nosotros?

Quizás sea la hora de preguntarse ciertas cosas, para evolucionar. Si Maquiavelo tenía razón estamos jodidos… La historia, si es cíclica; Nietzsche hablaba del “eterno retorno”, Camus de Sísifo subiendo la roca, una y otra vez…

Entiendo la vuelta, aunque sea por unos días, de alabar a un dios moribundo. Es una manera de acercarnos a la realidad del ser humano. Lo que no entiendo es la esperanza de la resurrección, me parece demasiado vacío (por utópico), igual que la teoría del Big Bang. Hubiera sido más legendario otra cosa. No quiero ofender a nadie (y menos al 31% de la población mundial).

La ciencia hoy se ha descentrado del humanismo, por la cosmología.

Tenemos la tendencia de alejar todos los sueños, demasiado.

¿O la tiene el capitalismo?

Iba a escribir una barbaridad, prefiero levantarme del sillón, abrir las ventanas y observar el sol helado que, con humilde esperanza, me refresque de tan bajos pensamientos.

Hacerse preguntas el día en que la luna ha sangrado, tiene estas cosas… Los eclipses lunares enturbian a los lobos, esteparios y globalizados.

 

 

 


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