¿Quién fue Silvina Bullrich
2025 03 03
¿Quién fue Silvina Bullrich, la escritora mediática más
polémica?
Fue una de las autoras más exitosas de la Argentina y un
personaje explosivo. Enemigos y el desprecio del medio cultural.
Hoy muy pocos recuerdan a Silvina Bullrich. Sin embargo,
esta señora rubia y aristocrática, de inconfundible voz gangosa, supo ser entre
los ’60 y los ’80, además de un bestseller imbatible, un personaje mediático
explosivo. Las tiradas de sus novelas rompían récords y llegó a vender un
millón de ejemplares de cada título, una cifra altísima para un autor argentino
en cualquier tiempo.
Claro que el clima ayudaba: fue la época en que la
literatura latinoamericana vivía un boom, revistas como “Primera plana” o
“Confirmado” publicaban fotos de escritores en sus portadas y los lanzamientos
eran tema de debate nacional. Y aunque estas condiciones beneficiaban a la
mayoría de los escritores, el ansia de promoción de Bullrich superaba
ampliamente a la del resto. La escritora Victoria Pueyrredón contó que Bullrich
llegó a hacer hasta publicidades de autos y cremas, por lo que fue muy criticada
y hasta tachada de “poco seria”. “Todo lo que uno haga para ganarse la vida me
parece serio”, se defendió la escritora del millón de ejemplares.
Varios lustros antes de que Pola Oloixarac descollara con
sus tuits picante o que Mariana Enríquez convocara a cientos de personas en un
teatro para escucharla, Bullrich ya era un exponente del tipo de escritor que
logra ser, por sobre todo, un personaje convocante y reconocible. Daba notas en
revistas todas las semanas y se paseaba por programas de televisión como
“Tiempo nuevo”, conducido por el periodista Bernardo Neustadt, donde opinaba
con audacia y desparpajo sobre cualquier tema.
Polémica y controversial, fue en ese programa donde contó
que el escritor Jorge Luis Borges, con quien había mantenido un breve romance,
“era impotente y eyaculador precoz”, declaración que le valió el enojo del gran
amigo de Borges, Adolfo Bioy Casares. Más tarde, en una comida en en la que se
encontraron, Bioy le reprochó a Silvina haber ventilado ese detalle. “Bueno
mirá, qué sé yo, che, como a uno se le escapa un pedo, uno dice cualquier cosa
que se le pasa por la cabeza’”, le contestó la escritora. “Era muy maleducada,
tenía un modo muy feo de comunicarse con la gente”, contó el crítico Ernesto
Schoo. ¿Quién era esta señora paqueta rubia, fina y que, en palabras del
escritor Edgardo Cozarinsky, “hablaba como un carrero”? En las próximas líneas
lo contamos.
Silvina Bullrich nació en 1915 en una familia aristocrática.
Su abuelo había sido diplomático y su padre, a quien adoraba, un prestigioso
cardiólogo. Creció leyendo autores franceses como Zola, Balzac o Flaubert,
aunque las dos autoras que más la influenciaron fueron François Sagan y Simone
de Beauvoir. De esta última llegaría a traducir varios libros, entre ellos, “El
segundo sexo”.
Como consigna Cristina Mucci en la biografía que escribió
sobre ella, desde muy chica supo que su destino era ser escritora, a pesar de
que nadie, ni siquiera su padre, la apoyó con su vocación. En 1933, con 21 años
de edad, Silvina se casa con Arturo Palenque Carreras, con quien tendría a su
único hijo, Daniel. Luego de “una luna de miel apasionada” todo se volvió
hastío. Mientras atravesaba el aburrimiento conyugal, Silvina publicó su primer
libro, “Calles de Buenos Aires”, al que luego le sucedieron “La redoma del
primer ángel” y “La tercera versión”.
Incursionó en la traducción y el periodismo y se codeó con
la crema de la intelectualidad del momento: Silvina y Victoria Ocampo, Borges,
Bioy Casares, Estela Canto y un largo etcétera. A medida que se iba haciendo
popular, ponía un especial cuidado en su imagen. A tono con la época, usaba
impermeables y sombreros de ala ancha para lograr un aire parisino, e incluso
llegó a operarse la nariz. Renovada, se separó de Palenque, al tiempo que las
novelas “Bodas de Cristal” y “Será Justicia” la consagraban definitivamente.
Estela Canto contaba que una vez que le propuso salir juntas a almorzar, ella
le dijo: “Te conviene que te vean conmigo”.
Era una obsesiva con el dinero y temía ser pobre. Con las
editoriales que publicaban sus libros discutía desde los adelantos y hasta la
promoción. También demandaba cachets para otorgar reportajes y participar de
mesas redondas y conferencias.
Llegó a ser una figura tan popular que, durante la
presidencia de Cámpora, se la imitaba en televisión. Su personalidad y su
estampa de “señora paqueta” la volvieron un personaje sumamente “drageable”: en
2013, en su espectáculo “Hoy Caviar”, el actor Jean François Casanovas hizo una
desopilante interpretación de Silvina, con la fonomímica de un audio donde ella
contaba anécdotas de su vida.
La literatura de Bullrich
Sus novelas contenían historias introspectivas de mujeres
frustradas (a menudo pertenecientes a su misma clase) como “Mañana digo basta”;
pugnas familiares como las de la familia burguesa y decadente de “Los
burgueses”, o novelas de corte más político como “La bicicleta” o “Escándalo
bancario”. Eran, justamente, las novelas que el público esperaba llevarse a la
playa durante el verano.
Tuvo muchísimos amantes y romances, pero su gran amor fue el
empresario Marcelo Dupont, con quien vivió unos años hasta que él murió de
cáncer en 1956. Silvina se inspiró en su dolor para la novela “Los pasajeros
del jardín”. Fue llevada al cine por Alejandro Doria en 1982, con la actuación
de Rodolfo Ranni y Graciela Borges. Esta última contó una vez que, durante la
filmación, siempre renegaba de ciertas cosas; por ejemplo, de que Ranni no
fuera más flaco, para parecerse a Dupont. “Se la pasaba exigiendo (...) Como
personalidad era muy conflictiva”; contó Graciela Borges. Otras novelas de
Bullrich que fueron llevadas al cine fueron “Un momento muy largo” y “Bodas de
cristal”. Ninguna de ellas tuvo demasiada trascendencia.
Aunque fue muy exitosa en ventas, nunca llegó a ser
reconocida por el mundo literario, algo que aceptaba pero la hacía sufrir. En
opinión del editor Jorge Naveiro, Silvina nunca escribió “obras de gran
literatura”; y la escritora Elvira Orphée llegó a decir que Bullrich “escribía
para una burguesía de pocas luces”.
Es posible que hubiera cierto desfasaje entre quien ella
creía que era y la imagen que daba. Cierta vez le contó a Ernesto Schoo que se
había encontrado con su admirada Simone de Beauvoir y se habían quedado
charlando sobre la venta de sus libros. Sin embargo, la mejor amiga de Beauvoir
en Argentina, María Rosa Oliver, le contó Juan José Sebreli que Simone la había
dicho: “Por favor, explíqueme quién es esa mujer tan desagradable llamada
Silvina Bullrich (...) no hizo más que hablarme de la plata que ganaba con sus
libros y de los hombres con los que se acostaba”.
Al final de su vida Silvina estaba sola, deprimida y con
problemas respiratorios. En 1980, en una entrevista a propósito de la
publicación de “Mis memorias” (que se puede ver en YouTube) contó que algunas
amigas suyas habían llorado al leer el libro. “Y yo les pregunté por qué, qué
es lo que más las ha hecho llorar y me han dicho ‘la soledad’”, contó.
En 1990, a los 74 años de edad, viajó a Ginebra, para
hacerse otra cirugía estética, pero falleció por complicaciones pulmonares
pocos días después de llegar, el 2 de julio. Murió en el mismo hospital que
Borges. Dejó más de cuarenta títulos como legado y el recuerdo de un personaje
al que era difícil no prestarle atención.

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