Una prueba de vida
2025 03 17
¿Deberían las redes sociales obligarnos a dar «una prueba
de vida»?
Se pregunta matizeta.com en su blog, dando una respuesta,
pufff. Estoy en otras cosas (en mi decimosexto Facebook, entre otras). Yo creía
que iba la pregunta por otro lado…
“Prueba de vida” deberíamos de dar todos, y no sólo datos. Se
me ocurre ahora, pasado poco más de un año de la muerte de mi padre… ¿Y si le
creo un perfil? Le hago ser “hater” del amor libre, del animalismo que pugna en
hectáreas con lo necesario para el ser humano; le podría hacer “hater” del madridismo,
a él, que fue un madridista convencido…
Igual deberíamos dar todos nuestro perfil más horrendo en las
redes sociales. Expurgar de nosotros todo lo malo allí. Y no digo los odios
externos, sino lo más feo que hay en nosotros. Las caras de lunes, el despido
del trabajo, la sumisión al patrón un sábado avisado un viernes por la tarde, el
luto por un padre, el reencuentro con otra guerra en el océano pacífico al
llegar a casa del trabajo y admirar lo cornudo que es uno…
Quizás para darse de alta en una red social habría que
presentar más papeles que para apuntarse al paro, o dar de baja una sociedad
limitada, o abrir una hipoteca sin dinero en el banco con intereses diversos al
alza… en filosofía, gastronomía familiar primeriza y acuarela empastada con
marcos reciclados en el contenedor del barrio.
Obligar a dar una prueba de vida, no es mandar un mail a una
dirección de cuyo nombre no quiero acordarme, no es un sms sospechoso al buzón
de entrada de mi nuevo smartphone (que borraré de inmediato) … Eso es seguir recopilando
datos, eso es espionaje nauseabundo, obtener un nuevo atajo para compras a
destajo del próximo dildo anal ofrecido por el algoritmo de mercado (sin
aranceles) chino…
Dar una prueba de vida en redes sociales es olvidarse de
ellas y vivir, sin más apego, que el que puedan otorgarme para celebrar tu
cumpleaños contigo, ahora que te has ido de mi lado…
Feliz cumpleaños, siciliana adoptada; siempre te
recordaremos en Villamayor de Campos como la sonrisa más inocente que ha parido
un ángel, y nos sigue recordando a nuestra más feliz infancia…

Comentarios
Publicar un comentario