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Mostrando entradas de enero, 2025

Banana Yoshimoto en Un viaje llamado vida

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  2025 01 21   No me gustan los libros de viajes. Pero este no es un libro de viajes. Lo dice en el epílogo. Ella no sabe escribir ensayo, y lo escribe así, tal cual. Dice ella misma que, con errores, aunque yo no lo creo. Escribir tus impresiones automáticamente, no es escribir mal, es dejar aflorar el sentimiento desnudo, sin el caparazón de la buena estética… o mala. Yo estoy, hoy martes, cansadísimo. Mi semana viene de largo. Once días sin librar hacen mella a mi edad, y quedan otros tres, mínimo. Además, han surgido varias vicisitudes en mi vida, y este libro me ha servido para apaciguarlas… Viajar a otras tierras relaja. No moverse del salón de tu casa con sus viajes, es sumamente relajante. … He tenido que ir a entrenar… Mi viaje particular… A los chavales de 17 a 22 años les trato como adultos, pero no lo son. Yo estoy empezando a madurar ahora, como Banana con su embarazo tardío. Los paisajes cambian, las impresiones sobre las cosas y las personas camb...

Sawako Arisyoshi en Las dos rivales

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  Sawako Arisyoshi en Las dos rivales   2025 01 13   Es complicado no sorprenderse al leer a Sawako Arisyoshi en Las dos rivales . La importancia de un título es fantástica. Quizás esa rivalidad es la protagonista para el editor, para las ventas, para el marketing. Aquí se describe algo más. De hecho, muchas cosas más. Demasiadas cosas importantes como para fijarse sólo en la más natural. La nobleza, las costumbres, la elegancia, el abnegado sacrificio, el progreso de la ciencia, el honor, el sacrificio, pero, sobre todo; ahora que lo recuerdo con un poco de perspectiva, el curso de los acontecimientos, el paso del tiempo, la espera. La inmediatez es inevitable, pero todo lo que pasa antes y después de un suceso, que se podría describir igualmente como eso, inevitable; es lo que engrandece la vida, lo que la define. A la autora se la define como la Simone de Beauvoir japonesa. Volviendo al título. El original es simplemente: Hanaoka Seishu no Tsuma, es...

Ottesa Moshfegh en Mi año de descanso y relajación

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  Ottesa Moshfegh en Mi año de descanso y relajación   2025 01 09   No me ha quitado el sueño, pero sí ha retrasado el desayuno, el almuerzo, la comida, y la cena me la ha hecho olvidar. Ottesa Moshfegh es buena, muy buena, hasta el final. No es de esos libros que se quedan a medias, no, para nada. Ella apuntilla cada capítulo. Cierra la historia, la intrahistoria, y un pis en el baño hasta el final, hasta limpiarse el culo. Eso te hace tener el libro abierto hasta que terminas el capítulo. Y claro, luego quieres más. Te puede parecer que sus personajes son variopintos al principio, pero no. Son tan reales que te familiarizas con ellos a cada salto mortal que dan. Los tienes que acompañar, no te queda otro remedio. Moshfegh te les presenta desde la visión de la protagonista, y ella te cautiva. Te saca de quicio, te convence, asientes a sus delirios, les comprendes… En ningún momento la he llevado la contraria. Manifestaría convencido, de que yo haría mi añ...

El fin de este canal

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  El fin de este canal   2025 01 08   Hoy me he levantado a las cinco de la mañana, sana costumbre, incluso estando de vacaciones como estoy ahora. Ando liado con el terror, la violencia gratuita y otros reclamos filosóficos; gracias a la editorial Demeter, y su interés por recopilar manuscritos sobre el tema. He leído un par de papers y he escrito algo sobre el tema. No sé cómo he vuelto a él. Mi historial desde ayer en YouTube han sido Dragon Ball Z: Saga de Cell completa y Los Angeles Lakers vs Dallas Maverick – Full Game Highlights. He querido descansar, a eso de las siete, y me he visto como perdía Lebron mientras tomaba mi segundo café del día, y al volver a la página de inicio de YouTube me ha aparecido Ernesto. Ernesto Castro ha sido un acompañante de mis siestas, de mis ronquidos, de mis tardes de domingo, esas que nunca debieron de existir. Mi soledad y yo han estado acompañadas de su verborrea intelectual, y con él he ido acercándome a otros per...

La intimidad perdida

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  2025 01 07   “Ferran Sáez Mateu traza un recorrido desde la solitaria torre de Montaigne en el siglo XVI hasta la actualidad, marcada por tecnologías que nos fascinan aunque siempre exigen algo a cambio. En el camino asistimos a la renuncia dócil a nuestra privacidad, y a su corolario más preocupante: el potencial olvido y la pérdida de la intimidad. La intimidad es un lugar de la conciencia, un territorio de libertad; lejos está de ser una forma de recogimiento, o incluso de aislamiento. Por ese motivo, privacidad e intimidad son cosas muy distintas. Privatus no alude a lo que somos, sino a lo que tenemos y a cómo lo demarcamos; intimus, en cambio, refiere a lo que está más adentro. lo más profundo, es decir, el último límite. El territorio de la intimidad, la penumbra del espíritu, propicia el surgimiento de la Modernidad. Aparece primero en la pintura del yo que Montaigne delineó con sus Ensayos, a la vez que fundaba este género ...

Día de Reyes

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  2025 01 06 Día de Reyes, de ilusión, de regalos. Acercándome a los 50, sólo queda eso en mí en las hijas de mis amigos, en un chocolate con churros compartidos tras la cabalgata y al acunar en mis brazos a la muñeca que le regalaron el año pasado por estas fechas. No es poco, no me quejo, sólo manifiesto mi… ¿madurez? Maldita madurez si significa levantarse a leer ensayos de otros, escribir unas letras inconexas y vacías, mientras escucho música clásica en YouTube. Todos los días me molestan con sus chillidos los niños de los vecinos, y hoy parece que están aletargados. ¡No entiendo nada! Están esperando a los abuelos, si no, de verdad que no entiendo nada. Hoy querría ocultar sus juegos con música a todo trapo, pinceles que garabatearan mi salón e incluso el zumbido de la bicicleta en su rodillo… pero nada. Absoluto silencio. Las coordenadas me llevan al salón de mi madre, pero aparcar en el centro me atrofia en el escritorio. Aún me quedan unos días de vacaciones, ten...

¡Qué malas sensaciones!

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  2025 01 04   ¡Qué malas sensaciones! Vengo de jugar dos horas al baloncesto, con un descanso breve cada 20 minutos. Me duele la parte baja de la espalda muchísimo, el tendón derecho, las rodillas al levantarme del asiento del coche rechinan como una puerta de un cementerio abandonado… Ahora, sentado frente al portátil, 50 minutos después de abandonar el pabellón, no tengo hambre y prefiero fumar un pitillo y pienso en tumbarme al terminar esta reflexión en alto. ¿Debo dejar de acudir a las canchas? No lo voy a hacer. No sé si debo. Unos médicos me dicen que siga, mis amigos que lo dejé. sé que debo cuidarme más para no acabar sentado en una silla con ruedines para acercarme a por las recetas a la farmacia con 55 años. Mi satisfacción mental, si se puede llamar así; viene dada por la mejor manera de socializar que conozco. En contraste, ayer estuve con dos amigos de toda la vida, y todo se ensombreció al entrar en un bar “de moda”. Las dos primeras las tomamos e...

1 de 108 deseos terrenales

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  1 de 108 deseos terrenales   2025 01 02   1. Abuso   Decir nunca es demasiado abusivo, pero podría ser así. Me paro a pensar en ello (…) y me ratifico. ¿Si acaso en las canchas de baloncesto cuando era joven? No lo creo, de verdad lo digo. Si alguna vez me excedí allí, no fue sin esfuerzo; y no por abusar del contrario, sino para demostrar que podía ganar… En pocas ocasiones he sido competitivo, y me ha salido bien. Otro espacio de mi vida en el que podría haberlo sido… ¿En el amor? Si a preparar el terreno para la huida se le puede llamar abuso, ahí lo he sido; pero sólo era inmadurez, inseguridad, irresponsabilidad. Abuso es otra cosa si piensas en el patriarcado imperante aún, es algo muy distinto, más violento y complicado para un cuerpo sencillo como el mío. No va conmigo. No he sido abusivo con el sexo opuesto, nunca me he sentido superior, si acaso al revés. Si acaso con la edad, a los jóvenes les trato con desprecio educacional; contando b...

Visita a la Biblioteca

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  2025 01 02 Acabo de visitar la biblioteca, mi biblioteca, mi mercado central de especias, mis rebajas de enero, mi mejor viaje del año, mi panadero, mi banco, mi central lechera, mi lugar de vacaciones favorito, mi concierto más esperado… Después de sobredosis familiar toca cuidarse. Voy a fabricar un atril para leer desde la bicicleta del salón, sino los polvorones me van a hacer chepa en un lugar inapropiado. Entré con paso firme en la biblioteca, con unas notas en un papel arrancado de un cuaderno viejo y maltratado. Según subía las escaleras decidí que uno nuevo, uno viejo y un capricho o algo recomendado. Esos iban a ser mis criterios este año. El número tres es importante. Antes cogía cinco y medio leía dos o tres. Me embriagaba con el primero y sólo quería algo parecido. Me ofuscaba con ensayos demasiado políticos y me desencantaba con el resto… Tres es lo ideal, pero hay que tener un criterio. Algo rojo, algo nuevo y algo antiguo; algo azul, algo prestado y algo...